Uno de cada cuatro registros nos habla de ergonomía
El 24,1 % de los registros de accidentes de 2026 está relacionado con riesgos ergonómicos y, dentro de ellos, el 65,4 % corresponde a sobreesfuerzos. En OSGA apostamos por anticiparnos al riesgo y cuidar de nuestro cuerpo antes de que aparezca la lesión.
La prevención de riesgos laborales no consiste únicamente en evitar caídas, golpes o accidentes con maquinaria. También implica prestar atención a aquellos riesgos que, poco a poco y muchas veces sin que nos demos cuenta, pueden afectar a nuestro cuerpo.
Por eso, desde el Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de OSGA hemos puesto el foco en la ergonomía, un aspecto fundamental para cuidar nuestra salud durante la jornada laboral.


Nuestros datos nos marcan el camino
El análisis del registro de accidentes de 2026 nos deja un dato relevante: el 24,1 % de los registros está relacionado con la ergonomía. Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro registros tiene relación con este ámbito.
Y hay otro dato especialmente significativo. Dentro de los registros ergonómicos, el 65,4 % corresponde a sobreesfuerzos.
Detrás de una lesión no siempre existe un único movimiento o un esfuerzo puntual. En muchas ocasiones, puede ser el resultado de repetir una tarea durante mucho tiempo, mantener una postura inadecuada, empujar o arrastrar un equipo, manipular cargas o realizar un esfuerzo que supera nuestras posibilidades.
Estos datos nos ayudan a identificar dónde debemos poner el foco y, sobre todo, a reforzar una idea: la prevención debe empezar antes de que aparezca el problema.


¿Dónde están los riesgos ergonómicos?
Los riesgos ergonómicos pueden aparecer en muchas situaciones de nuestra actividad diaria.
Levantar, transportar, empujar o arrastrar cargas son algunas de ellas, pero también lo son trabajar durante periodos prolongados en una determinada postura, realizar movimientos repetitivos o mantener un ritmo de trabajo que implique una exigencia física elevada.


Por eso, no existe una única medida preventiva válida para todas las situaciones. Cada tarea y cada puesto requieren identificar sus propios riesgos y aplicar las medidas adecuadas.

Pequeños gestos que también son prevención

  • La forma en la que realizamos una tarea puede marcar la diferencia. Algunos hábitos sencillos pueden ayudarnos a reducir la posibilidad de sufrir sobrecargas o lesiones:
  • Planificar antes de hacer fuerza. Antes de mover una carga, debemos pensar cómo vamos a hacerlo y cuál es la manera más segura de realizar la tarea.
  • Pedir ayuda cuando sea necesario. Si una carga, un equipo o una tarea resulta difícil de manipular, no debemos asumir solos un esfuerzo excesivo. Podemos solicitar ayuda o utilizar los medios previstos para ello.
  • Cuidar nuestra postura. Siempre que sea posible, debemos evitar trabajar durante largos periodos en posiciones forzadas y procurar mantener una posición estable y equilibrada.
  • Evitar los movimientos bruscos. Realizar los esfuerzos de manera controlada y planificada ayuda a reducir la posibilidad de sobrecargas.
  • Respetar las pausas y la organización del trabajo. En las tareas repetitivas o físicamente exigentes, los periodos de recuperación también forman parte de la prevención.

La prevención empieza antes del dolor
Uno de los principales objetivos de la ergonomía es actuar antes de que aparezca la lesión.
Desde el Departamento de PRL continuamos trabajando en la evaluación de los puestos, el análisis de accidentes e incidentes, la identificación de sus causas y la implantación de medidas preventivas y de mejora.
Pero la prevención es una responsabilidad compartida. Cada persona trabajadora puede contribuir a reducir los riesgos ergonómicos mediante la forma en que organiza, realiza y comunica las situaciones relacionadas con su trabajo.
Cuidar nuestra espalda, nuestros hombros, nuestras manos y, en definitiva, nuestro cuerpo, también es cuidar de nuestra seguridad y salud en el trabajo.


Nuestro objetivo: prevenir antes de que ocurra
Los datos nos indican dónde debemos poner la atención. La ergonomía nos ayuda a transformar esa información en prevención.
Nuestro objetivo es claro: que ningún esfuerzo innecesario termine convirtiéndose en una lesión.
Porque cuidarnos mientras trabajamos también forma parte de OSGA